No creo que la vida se concentre en la horizontal de naces, creces, estudias, te empleas, te casas, tienes hijos y ellos los suyos, una empresa, te jubilas… Creo más en la vertical en la que aprendes de todo y de todos, te haces cargo, eliges, te pruebas, rectificas y trasciendes.

Conocerse a sí mismo es el reto vital de cada persona.

Reconocer las propias características emocionales, mentales, habilidades, procesos, creencias, valores y actitudes es un paso evolutivo hacia la autonomía de vivir según la propia conciencia.

El autoconocimiento es un punto de partida bastante práctico luego del reset pandémico y un modo de vivir para desarrollar nuestro potencial. Desde ahí es mejor emprender cualquier proyecto, porque sea cual sea pondrá a prueba nuestras capacidades.

Es necesario saber cómo funcionamos y de qué forma nos es posible salir con inteligencia de nuestros propios atascamientos mentales y emocionales que nos impiden tener confianza y tomar decisiones asertivas.

La inseguridad, los hábitos indeseados, las relaciones conflictivas, estar en entornos en los que no encajamos o invertir tiempo y dinero en cosas que no nos satisfacen, son consecuencias de no conocerse a sí mismo.

Desde mi experiencia, conocerme y a crear un autoconcepto mucho más real, positivo y autodeterminado de mi misma se convirtió en una motivación importante frente a mis propios retos, es lo que hará que mi propuesta sea cada vez más sólida y auténtica.

Cada quien tiene sus formas, pero hay técnicas que he aplicado y me han dejado buenos resultados:

  • Definir valores, virtudes, pasiones, defectos y miedos sin juicios.
  • Aplicar un DAFO personal (debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades).
  • Escribir lo que pienso para ver lo que me detiene y lo que me moviliza.
  • Estudiar inteligencia emocional para aprender a identificar.
  • Meditar, es para mi sin duda la mejor forma de conectar con mi intuición para tomar soluciones más asertivas.

El discernimiento y el autoanálisis son actividades que vienen bien a diario, pero creo que todos merecemos atender con psicoterapia esos traumas, patrones, creencias y actitudes que determinan nuestras acciones actuales, para deshacernos de las situaciones recurrentes que vuelven una y otra vez hasta que elijamos aquello que nos lleva a trascender. 

El autoconocimiento es un viaje sin fin.

Además de los ejercicios anteriores quiero proponerte 3 herramientas que me han ayudado a mirarme y hacerme consciente de quién soy y dónde estoy.

La rueda de la vida

Esta herramienta visual del coaching fue determinante en mi proceso, si bien es un ejercicio de autopercepción, muestra el estatus de satisfacción y equilibrio en áreas imprescindibles de la vida como: espiritualidad, salud, familia, trabajo/negocio, desarrollo personal, estudios, finanzas, amor/relaciones de pareja, amigos, recreación y diversión, contribución, etc.

Si das una puntuación del 1 al 10 ¿cuál es tu nivel de satisfacción en cada una de estas áreas? Sé realista, aquí no te tienes que subestimar ni sobreestimar, solo verás dónde necesitas poner más dedicación para alcanzar satisfacción.

Valoro la idea de ‘vivir en plenitud’, eso me suena a equilibrio, armonía, ritmo… Pero la mayoría del tiempo estamos en una carrera por lograr las metas, olvidamos lo que nos hace bien, nos descentramos y es necesario reenfocar o redimensionar las prioridades.

Estar comprometido con un proyecto viene de un compromiso íntimo con un propósito, más vale dedicar toda ese energía y tiempo a un reto que nos acerque a esa sensación de logro, bienestar y avance que le da sentido a vivir, aunque tengamos que asumir nuevos hábitos con determinación y perseverancia.

Imprime el formato, enfócate en cada área, visualízate…

¿Cuál es tu nivel de satisfacción del 1 al 10? Sombrea los niveles dominados de menor a mayor hasta finalizar la rueda ¿qué tan redonda es?

En los niveles a partir de 7 puntos tienen muy buena atención y satisfacción, mientras que en los inferiores a 4 necesitas dedicar mayor tiempo y esfuerzo.

Al finalizar es recomendable preguntarse:

  • ¿Qué puedo hacer para mejorar mi satisfacción en esta área?
  • ¿Cuánto tiempo y esfuerzo tengo que dedicar?
  • ¿Qué sensación me daría tener mejores resultados?

Si parece básico puede que no quieras ver las áreas de mejora a profundidad y si parece difícil es una oportunidad de reenfocar la manera de vivir.

Ikigai

En Japón existe este concepto práctico que puede ayudarnos a encontrar y simplificar nuestra “razón de vida”. Aunque parezca abstracto, conseguir algo que coincida respondiendo estas 4 preguntas: 

  • ¿Qué amo hacer?
  • ¿En qué soy realmente bueno?
  • ¿Qué necesita el mundo de mi?
  • ¿Por qué me pagarían?

Este ejercicio es bien revelador, la primera vez que lo hice respondí “hablar” en las 4 preguntas y aquí voy… hablando, escribiendo, discerniendo, debatiendo, ideando, sesionando…

Lo he aplicado como un ejercicio a algunas personas y los resultados son geniales, comienzan a ver posibilidades donde antes les parecía imposible, porque pensaban que “tenían que” ser o hacer algo diferente a lo que son.

Viviendo en sintonía con lo que somos y con lo que mejor podemos ofrecer, sentiremos satisfacción y bienestar al conseguir un punto de equilibrio entre la profesión, vocación, misión y pasión.

Usa tu ikigai para elegir qué hacer, hacia dónde ir y alinear tus proyectos hacia tu propósito.

¿Cómo aplicar el ikigai?

Imprime el formato o dibuja estos 4 círculos, responde las preguntas con verbos e ideas puntuales para desarrollar mejor la idea principal. Al finalizar, fíjate en las mayores coincidencias que se repiten en los 4 círculos, por allí se asoma el resultado del ikigai.

Sigue alimentándolo, aplica autoanálisis y ensayo/error, evoca los aprendizajes del pasado y visualiza las ganancias del futuro para plantear una verdadera dinámica de tu presente.

Hazlo hasta que consigas  un resultado que coincida en las 4 variables y que te entusiasme lo suficiente para dedicar tiempo, energía y dinero a ello.

El eneagrama

Hace un tiempo me tope con esta herramienta escuchando a Borja Vilaseca, soy seguidora de sus ideas y muchas de ellas se basan en este sistema de 9 arquetipos o modelos mentales en los que podemos sentirnos identificados con todos, pero siempre habrá uno predominante que se expresa desde pequeños.

Los eneatipos tiene características específicas de comportamiento que -lejos de encasillarnos- nos ayudan a conocernos rápidamente y a sincerarnos con nosotros mismos para aceptarnos tal cual somos, desde nuestro lado oscuro hasta el luminoso, para poder decidir en cuál estar.

Conoce tu eneatipo, todo lo que se expresa a través de emociones, sentimientos y estados de ánimo; aprender cómo te decentras y vuelves a centrarte para lograr tu equilibrio de una manera práctica, es avanzar en el camino al autoconocimiento.

El eneagrama propone que el ego y el ser se expresan a través de nuestro eneatipo principal que determina los comportamientos frecuentes, los eneatipos próximos pueden condicionar la personalidad y los eneatipos secundarios son donde nos descentramos en automático y nos centramos en consciente, es decir, adoptamos conductas egocéntricas de otro enatipo cuando estamos pasando por momentos emocionales complejos.

El propósito es disminuir la respuesta egocéntrica, integrando y elevando el nivel de consciencia con nuevas conductas que mantengan el equilibrio y la mente relajada ante los acontecimientos complejos. Así que puedes utilizarlo como una guía de orientación para reconocer tus rasgos, comportamientos y formas de ser para saber cómo autoregularte.

La deje para el final por ser la herramienta más compleja y porque estoy segura de que si estás en un proceso autoconocimiento, irás directo al test para determinar tu eneatipo.

También te invito a que me envíes fotografías de tus ejercicios y compartas tus resultados 😉